
Mucho se ha hablado en los últimos dias del nuevo disco de Nine Inch Nails, titulado Ghosts I-IV, y como contreras que soy no hago este post para poner los enlaces para descargarlo, ya que pueden encontrarlos en un sinfin de blogs, sino porque detrás del barullo que está provocando esta producción hay entre líneas varios mensajes interesantes.
Lo más interesante para mi de esta producción es el éxito inmediato en ventas que ha tenido, y si bien Trent Reznor tiene una base de seguidores por demás respetable, hay que reconocer que no puede compararse con la que tiene Radiohead, el referente más reciente en este tipo de iniciativas.
Reznor lanza un disco cuádruple, lo cual ya es todo un logro y un reto enorme en cuanto a su comercialización. Y el disco no contiene la música usual de Reznor, sino que es un concepto completamente instrumental que el mismo Reznor ha declarado que es una especie de capricho personal que hace mucho quería realizar, por lo que el éxito tan apabullante que ha tenido tiene un mérito aún mayor.
Para quiene aún no lo sepa, el disco viene puede descargarse desde su sitio web oficial, y hay cuatro opciones para ello, una gratuita que te deja descargar solo el primero de los cuatro discos, otras económicas de $5 y $10 dlls, una no tan barata de $75 dlls, y la versión de colección a un costo de $300 dlls con un tiraje de 2,500 unidades que se agotó en menos de 3 días.
Si hacen números el éxito de esta producción es brutal, ya que a pesar de que puede descargarse gratuitamente en infinidad de sitios, los fans ha optado por pagar por tener esta producción. ¿Cuál es el secreto? Pues ofrecer un buen producto, ya que el carísimo paquete de $300 dlls incluye un disco de vinil, tres booklets con dos discos, archivos para hacer remixes, un dvd, un par de libros con el arte extendido del disco, y otros extras, todo autografiado por Reznor.
Con el éxito de esta producción Reznor le manda un mensaje claro a los otros músicos, el que es rentable tomar el control sobre la comercialización y distribución de su material, y a la vez el público le manda un mensaje muy claro a las disqueras, y es que los usuarios que tanto combaten, esos que descargan música “ilegalmente”, estamos dispuestos a pagar, siempre y cuando se trate de cosas de calidad.
La bola ahora está del lado de la industria de la música, o hacen algo pronto, o nosotros, los usuarios, seremos los que lo haremos, y eso será el llevar flores a su tumba.


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